🦉Viajes (y traumas) inolvidables

¡Bienhayado aventurero!

Espero que tuvieras una buena semana.

Yo me encuentro escribiendo esta newsletter mientras viajo entre portales interdimensionales.

Es decir de transbordo en el aeropuerto.

Mi siguiente destino ,la Fantasy Basel en Suiza, donde deleitaré a aventureros de toda Europa con mis mejores artefactos.

Y también con mi acento en inglés.

La semana pasada os dije que os enseñaría mas detalles de la ilustración de Nacidos de la bruma, pero hechizos de tan alto nivel llevan su tiempo y apresurarse en ellos puede llevar a consecuencias desastrosas.

Que sigue en imprenta vaya.

Por eso, esta semana me encuentro aquí con cuatro horas de sueño encima otra vez y viviendo la parte menos glamurosa de mi trabajo.

Los viajes eternos.

Y de eso vamos a hablar esta semana, de truquitos, consejos y reflexiones para hacer esas sesiones de viajes más entretenidas y amenas en vuestras partidas de rol.

Cuando el sistema no acompaña

Saúl es un hater de D&D, ya lo ha confesado alguna vez.

Y es que he de reconocer que a veces las reglas no te lo plantean como algo divertido.

Los viajes, me parecen un ejemplo perfecto de esto.

Muchas tablas de encuentros, provisiones, dificultad de terreno…

Muchas mates.

Para mi los viajes en los juegos de rol tienen que funcionar en base a un propósito universal.

Están para que los personajes establezcan un vínculo con su mundo.

Para entender esto, quiero poner el ejemplo de mi amadísima serie Frieren.

En Frieren se hace hincapié en el valor del recorrido por encima del destino. Los protagonistas se encuentran muchas veces ayudando a personajes en situaciones de lo mas cotidianas que por otro lado ayudan a que Frieren entienda mejor las relaciones interpersonales.

Y eso es lo que queremos.

Ayudar a reparar un puente, escoltar a un grupo, escapar de alguien, intercambiar una cena caliente o encontrar un ingrediente raro.

Estas situaciones requieren pocas tiradas y solo un poco de improvisación, pero marcan la diferencia.

Hacen que tu mundo se sienta vivo.

No tiene que ser un viaje idílico

Te pongo el ejemplo de mi partida. Mi grupo tenían que escoltar a Ireena de Barovia a Vallaki.

Era un trabajo que empezó como un encargo práctico, pero tenía algo claro.

Al final de ese viaje, el grupo tenia que estar dispuesto a sacrificarse por el bienestar de Ireena.

El mundo tenía que sentirse extremadamente hostil, y tenían que conocer mejor al personaje.

Para ello, en vez de lanzar oleadas de monstruos y encuentros tras ellos decidí dos cosas.

Cree una mecánica de huida, tenían que buscar un refugio al anochecer o fortificarse de alguna forma, les estaban siguiendo.

Pero a parte, cree momentos de calma, donde pudieron sentarse, e interactuar con Ireena y otros personajes.

Bailar y sentir alegría en un mundo de terror.

La sesión fue todo un éxito, al final de ella, el grupo tenía unos pocos traumas más, pero conocían mejor el mundo, entendían más cosas y se sentían integrados en él.

Por eso mi regla de oro en las sesiones de viaje es pensar en qué quiero conseguir con ese trayecto.

Mientras termino de escribir esto me están llamando ya para poner rumbo a tierras de chocolate delicioso y arquitectura de ensueño.

Así que me despido, pero no sin antes preguntarte

Propicias quests y mejores tiradas,

🦉Irene la Maga

🦃Saul el Bardo